¿Cómo es una Empresa Estupenda?
- hace 2 días
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Olvídate de todo lo que te han contado en la televisión, en los periódicos salmón o en las escuelas de negocios tradicionales. La economía no es un ente místico que solo entienden cuatro gurús con corbata. Las finanzas de una empresa son, en realidad, tremendamente sencillas si sabes qué mirar y cómo hacer los números en una simple servilleta.
En La Empresa Ingrávida, operamos con una regla innegociable: una empresa es una entidad que se crea con el único propósito de generar beneficios para sus propietarios mediante la producción y venta de bienes o servicios. Su principal objetivo es proporcionar beneficios a sus accionistas, y punto. Todo lo demás (la oficina bonita, el coche de empresa, el ego de facturar millones) son "cuentos chinos".
Pero, ¿cómo diferenciamos un negocio ruinoso que nos va a esclavizar de una máquina perfecta de hacer dinero? Muy fácil. Toda Empresa Estupenda debe cumplir, simultáneamente, cuatro leyes de la física financiera:
Es rentable.
Es solvente.
Crece (se expande).
Y retribuye a sus dueños (es agradecida).
O dicho en plata: gana dinero, no tiene deudas, crece y nos paga. Si falla en alguna de estas cuatro, no es estupenda, es un negocio mediocre.
Para que cualquier persona, sin necesidad de tener un máster en economía, pueda entender esto y aplicarlo mañana mismo a su propia empresa o sus inversiones, vamos a destripar estos cuatro pilares con ejemplos prácticos, números y cálculos reales. Coge la calculadora.
Pilar 1: Es Rentable
Si una empresa no es capaz de generar altos rendimientos sobre el dinero que tiene, todo lo demás es irrelevante. Es como comprar un Ferrari al que le han puesto el motor de un tractor. Igual.
La métrica reina absoluta para medir esto se llama ROE (Return on Equity, o Retorno sobre el Patrimonio). El ROE nos dice qué porcentaje de rentabilidad obtiene la empresa sobre el dinero que han puesto sus propietarios.
La fórmula sencilla:
ROE = (Beneficio Neto / Patrimonio) x 100
Ejemplo práctico paso a paso:
Imagina que tú y yo montamos una hamburguesería. Ponemos 10.000 € de nuestro bolsillo para comprar la cocina, las mesas y pagar la fianza del local. Ese dinero es nuestro Patrimonio (lo que la empresa tiene gracias a sus dueños).
Termina el primer año. Hemos vendido muchas pizzas, hemos pagado al cocinero su salario, la luz, los impuestos y los ingredientes. Al final, en la caja registradora, nos quedan 2.000 € limpios de polvo y paja. Ese es nuestro Beneficio Neto.
Vamos a calcular nuestro ROE:
Beneficio Neto = 2.000 €
Patrimonio = 10.000 €
Cálculo: (2.000 / 10.000) = 0,20. Lo multiplicamos por 100 = 20% de ROE.
¿Es esto bueno? ¡Es fantástico! Nuestra regla de oro exige que una empresa es estupenda cuando tiene un ROE igual o superior al 20% y que sea estable a lo largo del tiempo.
¿Por qué debemos ser tan exigentes? Por el efecto mágico del interés compuesto que te proporciona un crecimiento exponencial.
Veámos con un ejemplo ese crecimiento exponencial.
El ejemplo de crecimiento exponencial:
Imagina que esta hamburguesería estupenda tiene un ROE constante del 40%. Si la empresa no nos reparte ese dinero, sino que se lo queda y lo reinvierte internamente en abrir más pizzerías (reteniendo el beneficio), mira lo que pasa con el patrimonio de tu acción:
Año 1: Tu acción tiene un patrimonio de 10€. El beneficio es el 40%, es decir, gana 4€.
Año 2: La empresa se queda esos 4€. Ahora tu patrimonio no es de 10€ sino de 14€. El 40% de beneficio sobre esos 14€ son 5,60€.
Año 3: El patrimonio sube a 19,60€. El beneficio ahora es de 7,84€.
(...)
Año 10: ¡Tu patrimonio por acción es de casi 200€ y el beneficio anual de más de 80€!
Si inviertes en un negocio mediocre con un ROE del 5%, en diez años tu patrimonio por acción apenas se incrementará un 152%. Si inviertes en una con un ROE del 20%, se multiplicará un 3.095%. Es la diferencia entre subsistir o emprender de verdad.
Nota de vuelo ingrávido: Si el ROE te da un número raro porque la empresa apenas tiene patrimonio contable, usa nuestra métrica de repuesto: el ROA (Retorno sobre Activos). Se calcula dividiendo el Beneficio Neto entre los Activos Totales. Una empresa estupenda debe darte un ROA superior al 15%.
Ejercicio práctico:
Ahora te propongo que hagas lo siguiente: Píde a tu gestor o a tu contable tu Cuenta de Pérdidas y Ganancias, y tu Balance de situación, y haz estos cálculos para ver qué tal está la rentabilidad de tu empresa.
Pilar 2: Es Solvente
Pero hay algo que veo muchas veces entre mis clientes. La rentabilidad no sirve de nada si al día siguiente el banco, o la mafia de Hacienda y la Seguridad Social, te embargan la empresa. La deuda es la principal causa de muerte de las empresas. La rentabilidad interna que antes veíamos cae en picado si tienes una deuda desproporcionada.
La vida real está llena de turbulencias: crisis económicas, pandemias, multas o simples cambios de mercado. Una molestia para una empresa solvente y sin deudas es un trámite; para una empresa muy endeudada (un negocio mediocre), es una tragedia que acaba en quiebra.
Nuestra regla aquí es: Una empresa estupenda debe ser capaz de saldar toda su deuda a largo plazo en 4-5 años como máximo, utilizando únicamente sus beneficios actuales.
La fórmula sencilla:
Solvencia = Deuda a Largo Plazo / Beneficio Neto Anual
Ejemplo práctico: Imagina que queremos saber si una empresa es solvente. Miramos sus cuentas y vemos:
Su Deuda a Largo Plazo es de 50.000 euros.
Su Beneficio Neto (lo que gana limpio en un año) es de 72.000 euros.
Cálculo: 50.000 / 72.000 = 0,69 años.
¡Es fantástica, puede pagar toda su deuda a largo plazo en tan solo 7 meses! Eso es solvencia extrema. Eso es ingravidez. Si viene una crisis económica mundial, a esta empresa no le quita el sueño el banco.
Ejemplo práctico de una Empresa Zombi (Mediocre):
Imagina la empresa "Transportes Ruina S.A.".
Tiene una Deuda a Largo Plazo de 500.000 €.
Su Beneficio Neto anual es de apenas 20.000 €.
Cálculo: 500.000 / 20.000 = 25 años.
Esta empresa necesitaría dedicar cada céntimo de sus beneficios durante 25 años solo para pagar lo que debe. Si los tipos de interés suben un poco, están muertos, porque no podrían atender las cuotas de los préstamos. ¡Huye de ahí! Si la división te sale 5 o más, descarta la empresa automáticamente. Eso no es negocio.
Ojo:
Quiero hacer una precisión: Utiliza para los cálculos el Beneficio Neto. No utilices el EBITDA. Muchos "expertos" te dirán que calcules la solvencia usando el EBITDA (Beneficios antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización). Grábate esto: el EBITDA es el beneficio de pega, es de mentira.
¿Por qué? Imagina un taxista. Factura 4.000 € al mes y apenas gasta 500 € en gasolina. Su EBITDA es de 3.500 €. ¡Se cree rico! Pero la realidad es que su coche se desgasta (depreciación). A los 5 años, el motor revienta y tiene que pagar 30.000 € por un taxi nuevo. Solo entonces se da cuenta de que su negocio era pobre. Los intereses y la depreciación son costes reales. No hagas caso a los vendehumos. Usa siempre el Beneficio Neto real.
Pilar 3: Se Expande y Crece
En el mundo de los negocios, si te quedas quieto, te quedas atrás. Llegará un punto en el que no podrás vender más hamburguesas en tu barrio porque ya todo el mundo te compra. El crecimiento orgánico tiene un límite.
¿Cómo crece entonces una Empresa Estupenda? Franquiciando, con asociaciones y colaboraciones, o comprando a otras empresas. Como dice Warren Buffett, el gran gurú de las finanzas: "El día que dejes de adquirir (empresas) es el día en que comienzas a morir".
Las empresas mediocres no pueden franquiciar ni comprar a nadie porque no tienen dinero en la caja y, si lo intentan, tienen que endeudarse de forma suicida. Sin embargo, las empresas estupendas generan tal avalancha de cashflow que pueden comprar competidores todos los años.
¿Cómo detectamos si una empresa se está expandiendo? Mirando una partida mágica en su balance contable llamada Goodwill (Fondo de Comercio).
El cálculo y la lógica del Goodwill: Cuando una empresa compra a otra, casi nunca paga lo que valen sus sillas, mesas y ordenadores (su "valor de libro"). Paga mucho más. Paga por la marca, por los clientes fieles, por la tecnología o las patentes.
Un ejemplo para entenderlo mejor:
Imagina que tu empresa decide comprar una pequeña startup de Inteligencia Artificial.
Los ordenadores y oficinas de la startup valen 1 millón de euros (valor contable en libros).
Pero pagas 10 millones de euros por ella (precio de adquisición).
Esa diferencia de 9 millones (10 - 1) se anota en las cuentas de tu empresa bajo la partida de Fondo de Comercio (Goodwill).
Si abres las cuentas de una empresa y ves que la barra del Goodwill sube y sube año tras año en una escalera ascendente, estás ante una empresa que se expande y crece año tras año.
(Nota: La única excepción a esta regla es si tu empresa ya es tan exageradamente rentable que comprar a otros le bajaría la media. En ese caso, la empresa debe pasar directamente al Pilar 4).
Pilar 4: Retribuye a sus dueños
Llegamos a la prueba final. De nada sirve que un negocio gane millones, no tenga deudas y conquiste el mundo si a ti, que eres el dueño, no te llega un solo euro. Tu eres el primero que debes cobrar. Solo vamos a desarrollar o invertir en empresas que nos retribuyan.
Una empresa nos premia de dos formas:
1. Pagando dividendos. Es el método clásico. Si la empresa gana dinero, coge una parte y nos la ingresa directamente en nuestra cuenta corriente. Los dividendos por acción deben tener una tendencia incremental (subir año tras año).
2. Recomprando acciones. (La magia financiera absoluta) Si tienes una empresa y tienes socios. Emplear los beneficios obtenidos, en lugar de a repartir dividendo, a recomprar acciones de tus socios es infinitamente mejor que el dividendo. ¿Por qué? Porque cuando cobras un dividendo, el Estado entra en tu cuenta y te cobra impuestos inmediatamente, con la recompra de acciones no.
Un ejemplo práctico de la recompra de acciones, para que lo entiendas mejor:
Imagina que tu empresa es una pizza gigante dividida en 10 porciones (10 acciones). Tú eres dueño de 1 porción (tienes el 10% de la empresa). El resto de porciones (9) son de tus socios.
La empresa gana muchísimo dinero. En lugar de pagarte un dividendo (por el que Hacienda te metería un hachazo), coges ese dinero de la caja y la propia empresa compra 2 porciones a otro de tus socios que quería vender. Acto seguido, la empresa disminuye el capital social, es decir, elimina esas 2 porciones de pizza en el horno.
¿Qué ha pasado? La pizza (la empresa) sigue ganando exactamente el mismo dinero (beneficios) que antes, pero ahora solo está dividida en 8 porciones. Es decir, no reparte entre 10 sino entre 8. Tú sigues teniendo tu porción, pero como ahora solo hay 8, tu pedazo ya no vale el 10% de la empresa, ¡ahora vale el 12,5%!
Te has hecho más rico. Eres dueño de una parte mayor de los beneficios futuros. Y lo mejor de todo: como no has recibido dinero en mano, no tienes que pagarle ni un solo euro a Hacienda por ese incremento de riqueza. ¿Cómo vemos esto en el balance? Mirando que el número de "Acciones en Circulación" (Shares Outstanding) vaya disminuyendo año tras año en los informes de la empresa. Tambien en el balance verás que el capital social es menor.
Resumen del capítulo:
Si quieres alcanzar la ingravidez financiera y no acabar amargado en un negocio mediocre como el de nuestro amigo Adriel Parra, grábate esta lista de comprobación. No importa si vas a comprar acciones de Microsoft o si vas a auditar tu propia tienda de zapatos:
Calcula el ROE: ¿Gana más de un 20% anual sobre el dinero invertido?
Calcula la Solvencia: ¿Puede pagar toda su deuda a largo plazo en 4-5 años como máximocon tus beneficios netos reales (nada de EBITDA)?
Mide la Expansión: ¿La barra de "Fondo de Comercio" (Goodwill) sube porque está absorbiendo a la competencia?¿has abiertos franquicias o acuerdos de distribución?
Exige tu Retribución: ¿Los dividendos suben y el número de acciones en circulación baja?
Si la respuesta a las cuatro es un rotundo SÍ, estás ante una Empresa Estupenda. Abróchate el cinturón, porque vas a ganar dinero de verdad; si la respuesta es no debes aplicar tu stop loss y salir de allí lo más rápido que puedas.





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